La médico infectóloga, María Eugenia Landaeta, aseguró que no hay riesgos de recibir algún tipo de infección por mantener contacto con cadáveres de quienes hayan perdido la vida en los sismos que hubo el pasado 24 de junio.
«Los cadáveres no tienen riesgo de infección. Los cadáveres no transmiten infecciones, quienes lo transmiten son las personas vivas y las condiciones del ambiente. La cadáveres el hecho es curarlos y ponerlos de la mejor forma posible».
Landaeta realiza la aclaratoria tras la cantidad de rumores que han circulado en los últimos días a través de las redes sociales y aplicaciones de mensajería donde instan a la población a adquirir cal y formol en grandes cantidades, para «evitar» una supuesta epidemia por las personas fallecidas en eventos sísmico.
En este sentido, indicó que lo único que aporta es que no se propaguen los malos olores que generen los cuerpos al entrar en estado de descomposición. «Es más que todo para evitar que haya olores demasiado fuertes con las personas que han fallecido».
Cabe destacar que según el Manual de Campo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) las víctimas de un terremoto fallecen por traumatismos o asfixia y no por infecciones contagiosas, por lo que un cuerpo sin vida no genera virus ni bacterias de la nada.
El verdadero riesgo de un brote epidemiológico proviene de los sobrevivientes, ya que las enfermedades se propagan si hay falta de higiene y consumo de agua contaminada.
De hecho, la ciencia médica desaconseja por completo el uso masivo o casero de cal y formol en estas tragedias debido a que no frenan la descomposición ni aportan ningún beneficio a la salud pública, pero sí destruyen los tejidos y la ropa, lo que dificulta gravemente la identificación forense y las pruebas de ADN de las víctimas.
Además, manipular sustancias tan tóxicas como el formol genera un peligro real de quemaduras químicas e intoxicaciones respiratorias para la población, lo que terminaría por sumar heridos innecesarios a los hospitales.
Fuente: Unión Radio / Manual de Campo CICR (Pág 7y8)