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Esta mañana leí que Miguel Pérez será el nuevo mánager de los Tigres de Aragua.
Lo curioso es que no pensé en béisbol.
Pensé el Miguelito de la Orquesta de Guatire. En la sede. En los ensayos. En los autobuses. Sobre todo en los autobuses. Horas cantando salsa, canciones de Yordano, Franco de Vita o Frank Quintero mientras íbamos a algún concierto, convencidos de que afinábamos bastante mejor de lo que realmente afinábamos. Pensé también en la viola y en cómo uno de los violistas más talentosos que he conocido terminó dedicando su vida al béisbol. Y resulta que para eso tenía todavía más talento.
Pensé en la señora Juana, su mamá. En una época en la que su vida parecía transcurrir entre las prácticas de béisbol y salas de ensayo. Llevándolo de un lado a otro. Haciendo compatibles dos mundos que no parecían tener demasiado en común. Y cocinando como los ángeles, esas caraotas negras forman parte de mi biblioteca culinaria.
Miguel tenía además una característica poco común para alguien de su edad: escuchaba. Escuchaba a los profesores, a los entrenadores y a los mayores, incluso cuando esos mayores apenas le llevábamos unos pocos años. Y sabía quedarse con lo que valía la pena. El resto lo dejaba pasar.
Miguel era tímido, dificulto que el de hoy no lo sea. Mucho más de lo que la gente imagina. Aunque quienes lo conocemos sabemos que detrás de esa timidez hay un jodedor profesional.
La vida tiene además un extraño sentido del humor. Su primo Jefferson, a quien quiero como a un hermano, estuvo a punto de entrar al seminario para hacerse sacerdote y terminó convirtiéndose en uno de los comentaristas de béisbol más reconocidos de Venezuela. Miguel, por su parte, terminó siendo el primer guatireño en llegar a las Grandes Ligas.
La vida nos llevó después por caminos distintos. No hemos coincidido físicamente tanto como me habría gustado durante los últimos años. No tenemos necesidad de escribirnos a cada rato para mantener el cariño y la amistad. Siempre hemos sabido el uno del otro.
Recuerdo una vez en el salón de mi casa en Guarenas y luego llevándome a Maiquetia, estuve metiéndole casquillo para que se decidiera a hacer algo. Viendo a la extraordinaria hija que tiene hoy, estudiante de microbiología en Pittsburgh, sigo pensando que valió la pena que lo fastidiara tanto con el “temita”.
La vida le ha dado suficientes razones para que se le suban los humos, sin embargo eso nunca ocurrió.
Por eso me alegró leer la noticia esta mañana. Nuevo mánager de los Tigres de Aragua. Y si algo he aprendido después de tantos años es a no apostar en contra de Miguel. De hecho, sospecho que esto que hoy escribo tendrá una segunda parte: Miguel Pérez, primer guatireño en dirigir un equipo de Grandes Ligas.
Y cuando ese día llegue, estoy seguro que seguirá respondiendo exactamente lo mismo cuando le pregunten de dónde es: de Guatire.
Y quien no sepa dónde es Guatire, que lo busque en Google.
La noticia Enrique W. Guzmán: El violista pelotero se publicó primero en Noticias al Día y a la Hora | Últimas Noticias del día de hoy